¿Puede un algoritmo decirme lo que vale mi casa?

¿Qué es un algoritmo? Aparte de ser la palabra tecnológica de moda en el lenguaje cotidiano como si fueran creaciones malignas hechas por súpercorporaciones que controlan el mundo sin escrúpulos, es simplemente una serie de instrucciones sencillas que se llevan a cabo para solventar un problema, es decir, se trata de un conjunto de reglas que, aplicada sistemáticamente a unos datos de entrada apropiados, resuelven un problema en un número finito de pasos elementales.

Los algoritmos llevan con nosotros siglos, pero es ahora con la llegada de los ordenadores y el desarrollo de nuevas tecnologías cuando han cobrado mucho más protagonismo en nuestras vidas y en nuestra privacidad. Y es que los algoritmos nos rodean en muchos ámbitos de nuestra vida y vemos diversos ejemplos de ello: se estima que en Estados Unidos el 70% de las solicitudes de empleo son filtradas antes de ser analizadas por humanos. Otros algoritmos acumulan datos de distintas fuentes (patrones de compra, búsquedas en internet y en redes sociales) y evalúan la capacidad de pagar un crédito o ayudarte a encontrar el amor; incluso simplemente pueden recomendarte que veas una serie/película, escuches la música de tus géneros favoritos o que cada vez que accedas a una red social visualices los perfiles y publicaciones que son acordes a tus gustos, intereses o aficiones.

Asimismo, al igual que en muchos ámbitos del día a día, los algoritmos han llegado a la vivienda. Hace unos meses conocíamos la noticia de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) había abierto un expediente sancionador contra siete empresas por posibles prácticas restrictivas de la competencia en el mercado de la intermediación inmobiliaria por la fijación, directa o indirecta, de precios y otras condiciones comerciales de la intermediación inmobiliaria con particular incidencia en la vivienda residencial. Entre las investigaciones que se han llevado a cabo se han cuestionado las prácticas realizadas a través de los algoritmos y software que, por ejemplo, utiliza la mayor plataforma de búsqueda de viviendas en España, Idealista, para agencias inmobiliarias.

La CNMC considera que las prácticas realizadas a través de estas herramientas digitales se traducían en un encarecimiento de los productos que comercializaban. La función básica de estos algoritmos en estas plataformas digitales es el cruce de datos para ofrecer resultados en función de los distintos criterios de búsqueda (ciudades, distritos, tipos de vivienda…) que introducen usuarios y clientes.

Esto no sólo tiene incidencia a nivel particular y/o de agencias inmobiliarias, sino que el propio Banco de España y otros organismos han utilizado los precios de Idealista como base para algunas de sus estadísticas de evolución de precios en el sector inmobiliario.

Otra plataforma dedicada a la vivienda como la plataforma Airbnb, cuenta con un algoritmo muy útil a la hora de fijar sus precios. Aunque inicialmente los usuarios establezcan el precio por el que ofrecen su inmueble haciendo una búsqueda manual de anuncios similares y analizando su potencial competencia, este algoritmo de Airbnb detecta automáticamente aquellos alquileres semejantes en función de sus características, ubicación, perfil de arrendador, número de habitaciones y camas, vecindario, comodidades y otros parámetros para recomendar la cifra más apropiada a los propietarios.

El algoritmo diseñado por Airbnb entra en juego extrayendo los atributos clave del perfil del usuario para hallar otros pisos similares en la misma zona, teniendo en cuenta el éxito de las reservas, la estacionalidad, el precio medio, la demanda, el área geográfica… Para recabar información sobre el parecido se miden parámetros tales como el número de camas del espacio, si se trata de una propiedad entera o de una habitación, la clase de vivienda (casa, apartamento, piso) y la cifra de comentarios. Los comentarios brindan un plus adicional, ya que la mayoría de los clientes están dispuestos a pagar una prima por aquellas cuentas que gocen de un gran número de ellos.

En materia de protección de datos y privacidad, se considera que se elaboran perfiles cuando sus aspectos personales son evaluados para elaborar predicciones sobre los interesados, incluso si no se toman decisiones. Igualmente se considera que se toman decisiones automatizadas cuando se toman decisiones sobre los interesados por medios tecnológico sin intervención humana.

El RGPD estipula que los interesados tienen derecho a no ser objeto de una decisión basada únicamente en medios automatizados si la decisión produce efectos jurídicos en ellos o le afecta significativamente de modo similar. Los tratamientos de los datos personales de los interesados por parte de las empresas que realicen estas actividades pueden afectar significativamente si estos algoritmos ejercen una influencia en sus circunstancias, comportamiento o preferencias como, por ejemplo, influir en la competencia en el mercado de la intermediación inmobiliaria.

En este caso, las empresas que realicen decisiones exclusivamente automatizadas deben garantizar los derechos y libertades aplicando las garantías adecuadas y, como mínimo, informar del derecho que asiste a los interesados a obtener intervención humana y permitirles expresar su punto de vista e informarle de que puede impugnar la decisión.

Las empresas deben seguir ofreciendo sus experiencias de una forma transparente a sus usuarios, respetando la privacidad y haciendo un uso lícito de los datos personales.

Para concluir, compartimos con vosotros las Directrices sobre decisiones automatizadas y elaboración de perfiles, a los efectos del RGPD realizado por el Grupo de Trabajo sobre Protección de Datos del Artículo 29:

https://www.aepd.es/sites/default/files/2019-12/wp251rev01-es.pdf

Jorge Carranza, Legal Counsel, Legal Army

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