Altavoces inteligentes: ¿amigos o espías?

Cada día son más las empresas que lanzan al mercado altavoces inteligentes: Amazon Echo, Google Home, Apple Homepod, etc. Estos no sólo nos permiten escuchar nuestra música favorita, saber el tiempo, conocer las noticias, consultar nuestras tareas, sino que también tienen la capacidad de controlar todos nuestros dispositivos domésticos inteligentes que estén conectados a ellos o a la misma red de internet.

Estos altavoces inteligentes son dispositivos “ambient listening and seeing”, esto significa que están constantemente escuchando, hasta que reconocen una palabra específica (“Ok Google”, “Alexa”) y empiezan a almacenar esa información para intentar resolver la duda o petición de los usuarios mediante el envío de esa información a los servidores de la compañía.

Sin duda, una revolución. Nos facilitan muchas de nuestras tareas cotidianas, pero ¿por cuánto tiempo mantienen nuestras conversaciones? La semana pasada saltó la noticia con Amazon: su vicepresidente de políticas públicas confirmó que dichas grabaciones las guardan para siempre. Esto, junto con el revuelo del pasado mes de abril, en el que se descubrió que la compañía de Jeff Bezos empleaba a miles de personas para escuchar las grabaciones de sonido con las órdenes que los usuarios dan a Alexa,  ha hecho que Amazon haya sido el ojo de las críticas por parte de los sectores especializados en privacidad y protección de datos. Desde la compañía aseguran que únicamente mantienen las órdenes que los usuarios dan a sus dispositivos inteligentes, y hasta que el usuario decide que sean eliminadas.

Otra de las preguntas que surge en torno a estos altavoces inteligentes es si realmente sólo escuchan cuando se interactúa con ellos. Como ejemplo, el año pasado salió a la luz una noticia de un matrimonio de Portland (EEUU), en la que, según contaron a los medios, recibieron una llamada por parte de una compañera de trabajo del marido explicándoles que había recibido algunos archivos de audio con grabaciones desde el interior de su domicilio, aconsejándoles que apagaran su Alexa inmediatamente. La pareja no daba crédito a lo ocurrido, llegándoselo a tomar como una broma, hasta que ella les dijo que en una de las conversaciones se escuchaba claramente que estaban pensando si cambiar o no el suelo y poner parqué. Ante semejante noticia, Amazon contestó que fue todo por pura coincidencia, argumentando que su Echo se activó al escuchar una palabra semejante a “Alexa”, y que, acto seguido, escuchó “enviar mensaje” de la conversación que estaba teniendo el matrimonio, por lo que Alexa preguntó a quién debía enviarlo. En ese momento, la conversación de fondo fue interpretada por el asistente como uno de los contactos de su agenda, por lo que procedió a enviar dicha conversación a la compañera de trabajo del marido.

Error o no, lo cierto es que estamos siendo invadidos por una ola de altavoces y asistentes inteligentes que pueden llegar a escuchar nuestras conversaciones, saber qué hacemos, qué música reproducimos, qué tareas tenemos pendientes, qué tenemos que incluir en nuestra lista de la compra e incluso hacer pedidos. Además, los últimos modelos que están saliendo al mercado ya vienen incorporados con pantalla y cámara (Facebook, Google, Movistar…), por lo que van a ser más intrusivos aún en la esfera personal de los usuarios. Las grandes compañías poseen una gran cantidad de información sobre nosotros, y deberían de informar de forma más clara de qué información se recoge, con qué finalidad, dónde se almacena, por cuánto tiempo, y quién puede tener acceso a ella.

Para ello, si tenéis algún dispositivo inteligente en casa, os hacemos las siguientes recomendaciones:

  • Apagar el micrófono de los altavoces cuando no los estés usando.
  • Configurar los ajustes de tu cuenta para prohibir las compras y para que tus datos sean eliminados cada cierto tiempo.
  • Utilizar protección antivirus en tu PC, Tablet o Smartphone para que no se produzcan filtraciones de información a ciberdelincuentes.
  • Cambiar la palabra que acciona el altavoz inteligente si alguien de la casa tiene un nombre parecido. Por ejemplo, si tienes a algún Alex en casa y lo llamas, podrías también estar llamando a tu altavoz Alexa.

Ante tal escenario ¿qué considerarías que es más peligroso para tu privacidad? ¿Un desconocido sentado todo el día en tu salón escuchando tus conversaciones o un altavoz inteligente?

Jorge carranza, Legal team, L-A

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